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16 de octubre de 2026

Un amor que no se mide en semanas: acompañar el duelo gestacional

Hay pérdidas de las que casi no se habla. Una de ellas es la de un bebé que estaba en camino.

Puede pasar en las primeras semanas, cuando quizás solo vos y tu pareja lo sabían. Puede pasar más adelante, cuando ya sentías sus movimientos y tu cuerpo se preparaba para recibirle. En todos los casos se pierde mucho más que un embarazo: un bebé esperado, un sueño, un lugar en la familia, un futuro que ya habías empezado a imaginar.

Este artículo es para vos, si estás atravesando una pérdida. También es para quienes te quieren y no saben cómo acompañarte.

Tu pérdida es real

El tamaño del dolor no depende de las semanas. Algunas mamás sienten que “no tienen derecho” a estar tan tristes porque fue temprano. Otras sienten que la gente espera que lo superen rápido. El vínculo con tu bebé empezó cuando empezaste a imaginarle, y el duelo es la forma que toma ese amor cuando tu bebé ya no está.

No fue tu culpa

Es una de las preguntas que más duelen: “¿Hice algo mal?”

La mayoría de las pérdidas no se deben a nada que la mamá haya hecho. Alrededor de 60 de cada 100 pérdidas tempranas se deben a alteraciones cromosómicas, es decir, a cómo se formó ese embrión desde el comienzo. Nadie podía preverlas ni evitarlas.

El estrés, la ansiedad, trabajar o tener relaciones sexuales no causan una pérdida.

Y no estás sola: alrededor de 15 de cada 100 embarazos confirmados terminan en una pérdida espontánea.

Lo que podés sentir

Puede que sientas tristeza, vacío, enojo, culpa, celos al ver otras panzas, miedo a volver a intentarlo o incluso alivio. Todo es válido, y muchas veces se mezcla.

El duelo no va en línea recta. Hay días más livianos y otros en los que todo vuelve, por ejemplo cerca de la fecha probable de parto o en el aniversario de la pérdida.

Tu pareja también está en duelo, aunque quizás lo exprese de otra manera. A veces uno necesita hablar y el otro necesita hacer. Ninguna forma es mejor que la otra, y hablarlo puede acercarlos.

Si tu cuerpo comenzó a producir leche

Esto se habla muy poco y puede tomarte por sorpresa. Alrededor de las 16 semanas de embarazo, el cuerpo puede comenzar a producir leche, aunque tu bebé no esté. Las hormonas no saben de despedidas. Puede doler en el cuerpo y también en el alma.

Podés elegir lo que sientas mejor para vos:

  • Dejar que baje la producción de a poco. Si no la extraés, o extraés solo lo justo para aliviar la tensión, tu cuerpo va bajando la producción en días o semanas.

  • Medicación para frenar la producción. Existe, pero solo puede indicarla tu médico, porque no es adecuada para todas las mujeres.

  • Extraer y guardar tu leche, o donarla. Para algunas mamás es una manera de honrar a su bebé. Si lo deseás, preguntá si hay un banco de leche cerca que reciba donaciones.

Para aliviar las molestias:

  • Usá un sostén cómodo y firme, sin aros, también de noche.

  • Aplicá frío 15 a 20 minutos, varias veces al día.

  • Evitá el calor directo.

  • Tomá un analgésico solo si te lo indica tu médico.

Vendar el pecho o tomar menos líquido no ayuda.

Consultá si aparece fiebre, síntomas parecidos a la gripe o una zona roja, dura y dolorosa en el pecho.

Si tu bebé nació

En las pérdidas más avanzadas, algunas familias encuentran consuelo en sostener a su bebé, darle un nombre, tomar fotos o guardar sus huellitas. No hay una forma correcta. Solo lo que tenga sentido para ustedes, a su tiempo y si lo desean.

Para quienes acompañan

Acompañar no es explicar, es estar.

Ayuda decir:

  • “Lo siento mucho.”

  • “Estoy acá para vos.”

  • “¿Querés contarme de tu bebé?”

  • Nombrar al bebé, si tiene nombre.

  • Recordar las fechas importantes.

Mejor evitar:

  • “Ya vendrá otro.”

  • “Por algo pasó.”

  • “Al menos fue temprano.”

  • “Tenés que ser fuerte.”

Aunque se digan con cariño, estas frases pueden hacer sentir que la pérdida no importa.

Lo práctico también abraza: llevar comida, ocuparse de una tarea o simplemente quedarse en silencio al lado.

Pedir ayuda también es cuidarte

Un estudio con más de 700 mujeres encontró que, un mes después de una pérdida temprana, casi 3 de cada 10 tenían síntomas de estrés postraumático. Nueve meses después, 18 de cada 100 todavía los tenían. Esto no es debilidad: es una respuesta humana a algo muy difícil.

Hablá con tu médico o con un psicólogo perinatal si:

  • la tristeza, la angustia o el miedo no te dejan vivir tu día a día;

  • no podés dormir;

  • las imágenes de lo que pasó vuelven una y otra vez.

Si en algún momento pensás en hacerte daño o en no querer vivir, buscá ayuda urgente: llamá al número de emergencias de tu país.

Para terminar

No hay que “superar” esta pérdida ni olvidarla. Con el tiempo, el dolor encuentra un lugar donde convivir con el amor.

Tu dolor importa. Tu bebé importa. Tu historia importa. 🤍

Fuentes

  • Quenby S. et al. Miscarriage matters: the epidemiological, physical, psychological, and economic costs of early pregnancy loss. The Lancet, 2021.

  • Farren J. et al. Posttraumatic stress, anxiety and depression following miscarriage and ectopic pregnancy. Am J Obstet Gynecol, 2020.

  • HSE (Irlanda). Miscarriage: causes and prevention.

  • NHS Harrogate (HDFT). Producing breastmilk after the loss of your baby.

  • PAIL Network (Sunnybrook, Canadá). Lactation after loss.